Bufu


Safrika o lo silvestre
Mayo 20, 2008, 4:37 pm
Archivado en: Arte, autopoiesis, poesía, underground

“Me cuesta mucho sentarme “a escribir”. No tengo esa constancia del escritor, yo lo hago por impulso, una especie de click, muy rápido.”

Safrika

Trataré de ser breve y conciso. La poesía de Safrika no tiene nada que ver con Safrika. Es Safrika quien llega a ser el propio movimiento de una poesía.

Desde que conocí a Safrika (desafortunadamente aún no en persona) una apertura de lanzamiento se insertó en mi cerebro-pantalla. Recuerdo haber leído los poemas recogidos –o lanzados- en su web “Safrika se peina y se despeina”, y he aquí que el peine ha resultado ser también peine para despeinarse sin necesidad de tenerlo en la mano. Peinarse y despeinarse, ése es el movimiento de Patricia, o más bien de Safrika o más bien de ese cabello.
En cierto modo, lo que Safrika ha introducido en el panorama de la poesía net-underground o simplemente suzia es un movimiento de extraño infinitivismo, de partículas infinitivas insertándolas en la cópula. Como resultado, una disposición de poemas en los que el sexo y el erotismo no son motores sino motorizados a través de pronombres personales que se confunden entre sí y éstos a su vez motorizan acoplándose a las líneas escondidas del poema. Es precisamente esta continua confluencia de llegar a ser otro y que no es de ningún modo personalizable.

Parece que en Safrika hay un componente de constante querer poner orden. Se espera que el poema ponga algo de orden después de dejar tras de sí un elenco de imprevistos saltos. Safrika tan solo quiere poner un poco de orden sus poemas salvándolos del caos. Curiosamente los poemas de Safrika no tienen nada que decir (a diferencia de los que aún siguen anclados en la Significancia), la cuestión sería más bien “¿Has sido afectado? ¿Contagiado? ¿Deslizado? ¿Ha generado algo el poema?”. Una cuestión múltiple.

Creo que muchos hemos sido afectados por sus poemas, y puede que retengamos temerosos e incluso nerviosos (como un niño que espera su turno para balancearse en el columpio) algunos fragmentos de no importa qué poema en concreto. Por supuesto hay otras Safrikas, pues ni siquiera Safrika es idéntica a Safrika y ni siquiera las otras Safrikas piensan constantemente en una inmutable Safrika de la cual tomar ejemplo. Al final, un contagio, incluso imperceptible, pero al final un comienzo. Después de haber sido afectado a través del otro lado de su espejo, sólo puedo agradecerle que dispusiera en mí un acceso indirecto a un territorio en el que la poesía todavía es libre, todavía es salvaje (con ligera complicidad y de una forma terriblemente bella y violenta).

Safrika, reitero, es otra-otras, nadie que pueda ser sometida a la señalización con el dedo índice. Si a Safrika se le dice: “Eres tú”, ella balbucea…”Yo…eh…Yo…eh…” y sonríe. Esa suspensión de la sonrisa nerviosa implícita entre el “Yo” y el “eh”. Safrika es puro afecto al peinar y despeinar el cabello que siempre se desprende del cerebro.

*Blog de Safrika.



Caos* :: Christine Buci-Glucksmann
Mayo 20, 2008, 4:35 pm
Archivado en: Guattari, caos, caósmosis, subjetividad

“Se crean nuevas modalidades de subjetividad de la misma forma que un pintor crea nuevas formas a partir de la paleta de que dispone”

Que la subjetividad no sea ni una donación ni una identidad, sino siempre una “heterogénesis” múltiple, que el yo sea por él mismo y por los otros un “ser-nómada” mutante, que pueda escapar de los dos peligros de nuestro presente: la “reterritorialización conservadora” de todos los integrismos y la parcelación-división dolorosa de un sí fragmentado, sin imagen ni envoltura, definit de entrada una suerte de cartografía de la existencia donde las “maneras de ser” están siempre ligadas a “universos virtuales”. Quizás es por esto por lo que Caósmosis, el último libro de Félix, es también aquél que más me impacta: la actividad cartográfica funciona allí como un autorretrato de pintura, con toda su paleta de afectos y perceptos, de “carne sensible” y de “materia de lo sublime”. Porque esta subjetividad plural y polifónica estaba bien hecha/constituida de “ritornelos”, y la nuestra, amistosa y discontinua, está siempre extrañamente desarrollada “en otra parte”.

En Italia, en Roma incluso, en la amistad pasajera de Laura Betti y el recuerdo omnipresente de Pasolini. Incluso en París, en el que nos reuníamos, fuese militante o más festivo, Italia estaba siempre presente, como uno de los “universos virtuales” de Félix, una suerte de convivencia de gestos, de ritmos y de “formas de ser” donde los flujos siempre están cerca de las formas. En el fondo, en este autorretrato imaginario de Caósmosis, esta Italia-ahí sería a la vez “un foco enunciativo” y una suerte de “auto-alteridad” propia dispuesta a revelar los aspectos “caosmóticos” de la existencia. Frente al Estado francés, representaba una de las formas del “caos democrático”.

Pero toda caósmosis es como Janus, de doble filo, de doble cara. Si no se impulsan ahí “complejos de semiotización”, la caósmosis implosiona, banaliza el fascismo y engendra ese “imaginario de eternidad”, sin pasado ni futuro, propio de los medias. Por falta de diálogo y de polimorfia dinámica engendrando sentidos y singularidades, el cuerpo “caósmico” deviene puramente “caótico”, entregado a todos los prejuicios, los conformismos, los delirios y los desechos muertos. También, entre lo caótico y la caósmosis, aprovechando una palabra enteramente joyiciana, “la ósmosis” estética des-petrifica las subjetividades y los mundos, creando un modelo para la libertad y las alteridades renovadas.

Si la psicosis se exige un acceso directo y pathico a la caósmosis en el interior de una fractura y de un colapso del sentido -el modelo estético, puesto que trata entre el caos y la complejidad- sería todo a la vez el cristal y el porvenir. Porque la estética aquí no es solamente la de una obra, más bien las obras mismas testimonian, de Cézanne a Klee, de Malévitch a Eva Hesse, una doble extensión en “el ser-calidad heterogénico” y en “el ser materia-nada”.

La caósmosis estética es un nuevo modelo de complejidad que elimina todas las oposiciones binarias entre orden y desorden, sujeto y objeto, ser y estando, alma y cuerpo. Pliegue del infinito y del finito, maquina fractal, nos reenvía a un divisible de los afectos que roza siempre su indivisible. Aquí, la potencia estética del sentir, lo pático, es ontológico. Su orquestación, su ritmo y sus ritornelos alzan una verdadera “semiótica preverbal”, esas “sensaciones confusas que traemos al nacer” de las que habla Cézanne. Si bien en las grandes transversalidades de dominios abiertos por Caósmosis, esta estética del sentir donde la forma se inventa en cosmogénesis, en bloque de afectos-perceptos, en pluralidades de universos reales y posibles, se explicita en una cartografía ontológica donde la infancia es ese territorio primero que no nos pertenece nunca y donde la existencia se es negociada una primera vez sin nosotros. Esta potencia del “eterno retorno al estado naciente” propia en el arte, donde todo es “siempre empezar desde cero al punto de emergencia cósmica”, se parece para mí, a Félix. Una gran mirada azul-verde de infancia preservada, una capacidad siempre renovada de crear subjetividad, de salir de la grisalla por un devenir otro, intenso, multiplicando imágenes y acontecimientos.

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*Traducción realizada por Bufu del artículo de Christine Buci-Gluksmann, Caos, publicada en la Revue Chimères.



Máquinas, cyberpunk y receptividad
Mayo 20, 2008, 4:30 pm
Archivado en: Arte, cyberpunk, devenir, flujos, máquina, pensamiento, rizoma, underground

Tal vez el género cyberpunk sea uno de aquellos géneros que son algo más que movimientos en el sentido laxo y común de la palabra, al igual que ya pasó con el punk, el mod y tantos otros.

Lo que se puede ver en este gen(ero) no es sólo una serie de estéticas que pudieran parecer extravagantes, siniestras e incluso macabras. Yendo un poco más allá observamos una serie de universos que parecen tomar la avanzadilla de lo que hoy podríamos llamar nanotecnología e implantes así como injertos, llamada a la concienciación del peligro nuclear, etc. El cyberpunk –y con esto no digo nada y tal vez diga mucho más- ha querido devenir como un agenciamiento colectivo de enunciación en continua mutación. No hay estructura. No hay puerta definida por la que entrar ni puerta de emergencia para salir. Tampoco veremos a cyberpunks adheridos a partidos políticos mass-mediáticos, pues “su” apuesta u opción política fluctúa en diferentes direcciones y a distintas velocidades. Dicho de otro modo, el cyberpunk no se compromete, no promete absolutamente nada, pero tampoco cae en una concepción nihilista del territorio político. Es autopoiético en todas sus partículas abandonando las partes, las secciones, no para aislarlas ni para crear algo “mayor”, sino para conformar diferentes dispositivos de enunciación. El cyberpunk es con diferencia, una singularidad realmente proyectiva y receptora a cualquier alternativa pululando gracias a su particular phylum que las recorre: phylum de la tecnología –en este caso tecnología libre- el phylum del anti-imperialismo, el phylum de corrientes de asco a la globalización, una fuerte crítica al semiocapitalismo y devenires anarquistas. En resumen: repudian actuando frente a la tiranía del despotismo y del control, así como de la información sobrecodificada, filtrada y masticada.

Deseo, máquina, nuevos universos de referencia, ritornelos afectivos…¿Quién mejor que un cyberpunk para tomar como otro fuerte aliado? El interés y en cierto modo un ritornelo obsesivo por las máquinas se debe en gran parte a un golpe de efecto –indirecto o no- en el Anti-Edipo de Deleuze y Guattari. Nada de metáforas: Los cyberpunks conoces sus máquinas. Tal vez no todas, tal vez algunos dispositivos maquínicos, pero se saben máquinas y, conscientes de ello, funcionan como tales y lo llevan no al extremo, sino al cuerpo dividido, santificado y mitificado en Espíritu, Alma y Carne para hacerlo maquinar de una forma nada ortodoxa.

ESPIRITU DE ACERO Y ALEACIONES

Todo el cyberpunk es el resultado de aleaciones. De nuevo nada de metáforas: Fundiciones. Agenciamientos maquínicos que se funden y crean nuevos “korps”. Esto permite que el Espíritu se forje-devenga aleación del mismo modo expuesto por Spinoza. No se renuncia al cuerpo, se le escucha y de él se aprende. El cuerpo como emisión de signos, al igual que el Mundo. Un curioso funcionalismo, es decir, ¿Cómo funciona? ¿Cómo podríamos hacerlo funcionar mejor? ¿Qué próxima aleación favorecerá la marcha de la maquinaria? Todo a colación de lo dicho por Deleuze, si bien aunque hable sobre un libro, es coextensivo a otros “dominios”:

[...] hay dos maneras de leer un libro: puede considerarse como un continente que remite a un contenido, tras de lo cual es preciso buscar sus significados o incluso, si uno es más perverso o está más corrompido, partir en busca del significante. Y el libro siguiente se considerará como si contuviese al anterior o estuviera contenido en él. Se comentará, se interpretará, se pedirán explicaciones, se escribirá el libro del libro, hasta el infinito. Pero hay otra manera: considerar un libro como una máquina significante cuyo único problema es si funciona y cómo funciona, ¿cómo funciona para ti? Si no funciona, si no tiene ningún efecto, prueba a escoger otro libro. Esta otra lectura lo es en intensidad: algo pasa o no pasa. No hay nada que explicar, nada que interpretar, nada que comprender. Es una especie de conexión eléctrica.[i]

Una aleación es una dinámica de fuerzas que se funden en una nueva fuerza. Con esto queremos decir que es una fusión no finalizada y cuyo objetivo tan sólo es el principio de predisponerse a fusionarse de nuevo, ser receptiva y afectiva.

Retomando la cuestión del Espíritu dentro del Cyberpunk, es francamente desacertado decir que este “movimiento” pretenda convertirlo en un bloque de hormigón y acero. ¿Dónde situar pues el Espíritu contestando a este desacierto? El Espíritu es Cerebro intensivo con incrementos parciales en el tiempo de expansión afectiva, tanto al cuerpo como al socius. Con esto no queremos decir que el Espíritu funcione al modo hegeliano, que tiende a un fin absoluto, al conocimiento absoluto y por fin a Dios, sino que nos referimos al modo de compartir y descubrir y reconstruir al Espíritu de lo que se le ha despojado: su nomadismo. Un nomadismo que no someta al cuerpo ni un cuerpo que someta al espíritu, sino que en verdadera solidaridad ambos maquinen juntos para actuar de tal o cual modo, forma, estilo, carácter.

POSTAPOCALIPSIS Y COMO FUNCIONAR CUANDO ALLI NOS ENCONTREMOS

No es desconocido para nadie que el cyberpunk, en sus movimientos (no en su movimiento) avisa. Nada de profecías, nada de qué tiempo hará mañana según las cartas. Todo lo contrario. Avisa, expande y crea cortando y liberando flujos de información, dinámicas empresariales y un cierto seguimiento de las desterritorializaciones semiocapitalistas. ¿Qué sucederá cuando se dispute el control planetario absoluto por lo desterritorializado? ¿A qué nos enfrentaremos? ¿Qué larva está empezando a gestar la Gran Máquina Capitalista? Pero no procederán los cyberpunks por la vía reflexiva-socrática-contemplativa. Escupen de lleno en la Red visiones, imágenes y música, toda una serie de dispositivos de resistencia underground. De hecho, la música industrial genera aperturas de Territorios Existenciales, favoreciendo la autopoiesis cyberpunk.

El postapocalipsis es un generador de energía conectado con otros muchos generadores, un Universo de Referencia (Guattari). Una especie de plano de composición muy especial.

INTERPRETACION VS FUNCIONALIDAD

En la cita de Deleuze hemos visto cómo un libro no se interpreta, sino que afecta y debemos saber si funciona bien o por el contrario, no funciona en absoluto. Se podría objetar que el cyberpunk opera o funciona con una nada vanguardista filosofía de pensamiento sentada bajo el marco del reconocimiento, dando primero un modelo, las preguntas se resuelven solas: Todo dado de antemano. También se le acusa de un desapego a la Verdad, fruto de la Ciencia-Ficción, fruto de la desesperación de estos tiempos hipermodernos (Lipovetsky). Un pasivo e inútil refugio.

El cyberpunk funciona a través de dos bifurcaciones siempre constantes e inseparables sus direcciones, es decir, toujours mise à jour y conectadas. Fractalidad que resulta algo extraña.

Cada doble bifurcación intensiva-extensiva del “movimiento” cyberpunk consta siempre de un corte en el caos favoreciendo un plano de composición a partir del cual se maquina. En un tejido cyberpunk siempre se darán agujeros, black holes semicontrolados o descontrolados, de transición, según se haa procedido en la bifurcación B1-B2.

La segunda bifurcación B3-B4 consta de un afecto –lo pático- de aquellos signos que el mundo emite y cuyos agenciamientos maquínicos cyberpunk son susceptibles de ser afectados por aquéllos. Los cyberpunks no pretenden ser filósofos y si alguna vez lo son (cuando crean conceptos) sólo lo son en situaciones de emergencia, de urgencia.

Atravesando cada bifurcación maquínica están los Tensores, que soportan velocidades diferentes e intensidades varias y cuyo éxito de man-tener dependerá de cómo hayan sido conectados los agenciamientos maquínicos cyberpunk precedidos (no cronológicamente) por las bifurcaciones. De alguna manera, un tensor garantiza o sufre el éxito o fracaso del enchufado de bifurcaciones de cualquier tipo.

De nuevo el postapocalipsis es tan sólo un Universo de Referencia, y si bien se dijo que era generador de energía, no quiere decir en absoluto “modelo de Reconocimiento”[ii]. Todo lo contrario. No es un falso universo, un universo cerrado sobre sí mismo, al que dirigirse y preguntar obteniendo inmediata respuesta. No está más alla. El postapocalipsis es un Universo de Referencia y generador de energía en tanto en cuanto se “toman” de él y se relacionan constantemente en cada máquina componentes, velocidades y elementos autopoieticos que no dependen de él, sino que son-con-él y se actualizan por otra parte.

LA VERDAD FUNCIONAL Y ENCUENTROS NEOSEMIÓTICOS

Como se dijo al comienzo, el cyberpunk no tiene una entrada concreta ni salida de emergencia. Esto es especialmente importante. También en relación con la estética de vestuario y “ambientación”. En el cyberpunk se vive con cierta tranquilidad el desprecio por Edipo – Gran Significante. Edipo está mutando, y esto se ve en la psicología conductista así como en centros sociales estatales, residencias para ancianos y reconversiones de símbolos, algo así como decir “La globalización es estar en una gran familia”. Esto sí preocupa, inquieta. Globalización como Imaginario que quiere asentarse all around the world.

Seamos claros: Si el psicoanálisis da a luz a sus hijos, el capitalismo “se sacrifica” en función de algo más grandiosamente tiránico. Debemos ser prudentes.

Es por ello que la semi-oscuridad/oscuridad del mundo cyberpunk no sea una cuestión de estética para fomentar lo cool. No quiere decir nada, pero funciona a modo de soporte favorecedor de recepción de signos que, a plena luz del día, son imposibles de “ver”.

A diferencia de otros movimientos que utilizan la Oscuridad para crear atmósferas siniestras o tétricas como el black metal o el gothic más comercial y rancio, el cyberpunk enunciaría: “Vivimos en tiempos de oscura lucidez, de susurros y de miedos. Ahí entramos nosotros y nosotros dejaremos de ser cyberpunks hasta que la única sombra sólo la produzca el Sol o las luces de neón en una fiesta”, así como “It’s time to emerge from the world that have been pulled over your eyes…”.

No es que se desee la Oscuridad, es simplemente su “intermezzo” de cacería de signos. Y puesto que no sólo el mundo real/posible es oscuro no menos lo será el virtual/actual y sus redes y focos de enunciación. En continua renovación de signos, hablaremos de neosemiótica que no desdice un ápice lo dicho con sincera belleza y violencia D+G en este tema, sino que dan un paso más al descubrir esos focos de enunciación (más cimentados, más estáticos, más fluidos, más abiertos, más o menos o nada tiránicos…) no porque cambie el análisis semiótico, sino porque hay nuevos campos en los que existen regímenes de signos que pasan desapercibidos y pueden costarnos algo más que cinco céntimos.

Así pues, la verdad sólo estará en relación con los signos y la neosemiótica, por supuesto no meramente lingüística. Pliegues, repliegues y flexiones de pensamiento en focos-puntos de vista. Para cada pliegue-bifurcación, un único punto de vista. (Leibniz)

La verdad no nace por tanto en el Universo de Referencia del cyberpunk.

DEVENIR CYBORG, ÉTICA CYBERPUNK

La Ética cyberpunk sólo será postulada aquí como un pequeño flujo que recorre el circuito dinámico cyberpunk. Es posible hablar de una Ética cyberpunk acercándonos a su manifiesto a la vez que dándole la espalda.

Existe un uso favorecedor al funcionamiento de nuestras máquinas deseantes a través de la música industrial (no confundir con comercial) y un respeto absoluto intrínseco por la Tierra. La Ecosofía propuesta por Guattari bien podría ser firmada por la comunidad cyberpunk.

Un cyberpunk no es la máscara antigás ni el cuero-latex, ni rastas artificiales ni botas cromadas ni crestas variadas.

En efecto. En primer lugar no lo es porque no se “está/es” cyberpunk. Se deviene cyberpunk. Y éste es mucho más que lo que algunos estetas dicen que ha de ser y parecer. Quizá sea que a través de películas se imiten ciertos estilos de vestuario. Esto es sano. Pero ni suficiente ni necesario. Si algo tiene el cyberpunk como positividad es que raramente califican a nadie de ser o no ser cyberpunk en su interfaz comunitario y existencial.

Se deviene cyberpunk, no se “es”. Esto es particularmente demostrable a través de grupos cyberpunk donde la estética tiene una “tendencia”, pero no finalista ni determinista ni condicionante, sino oscilante. Baste con citar algunos ejemplos: Los grupúsculos de last.fm cyberpunk, los de youtube, los lectores y colaboradores de cyberpunk.net, los lectores y colaboradores de Experimentalgamelab.blogspot.com, tecnoliberación.blogspot.com, novart.blogspot.com…etc. Esto los hace “menores mayores” frente a cualquier movimiento disciplinado y estereotipado.

NUEVOS DEVENIRES SON POSIBLES

Todo lo que hemos dicho aquí trata de ser tan sólo un recurso –una pequeña herramienta- para aquellos que vean en el cyberpunk una forma de vida de una falsa alternativa, sino una zona intensiva en la cual otros devenires, no únicamente cyberpunk, sean posibles.



[i] Gilles Deleuze, Conversaciones.

[ii] Como dice Zourabichvili: “El objeto pensado no es tanto objeto de descubrimiento como de un reconocimiento, pues el pensamiento, al no guardar una relación de absoluta extrañeza con lo que él piensa o se esfuerza en pensar, se adelanta en cierto modo a sí mismo prejuzgando sobre la forma de su objeto. No se busca la verdad sin prejuzgarla de antemano.” (En referencia al pensamiento que sigue el modelo de reconocimiento)