Bufu


Comunicado de la Asociación Anárquica Energética (AAkE)
Junio 7, 2008, 12:59 am
Archivado en: Aake, anarkía, autopoiesis, caos, comunicados, flujos, micropoiesis, rizoma, terroría

Somos uno y muchos, no sabemos si demasiados, los límites nos preocupan solo cuando los hemos rebasado, para bien o para mal. Tal es delito de la Anarquía Energética.

Olemos a holones rizomáticos, a saliva evaporada, a jazmín de pétalo caído. Somos uno y muchos, somos una definición siempre incompleta porque así gustamos vivir. A veces se nos ocurre fliparnos con un texto en concreto, y resucitamos a los muertos, nos abortamos para vivir a través espíritus que aún no existen y a veces bailamos la danza del vientre lleno con Diotima. Somos el coloso de Rodas patinando una tabla de skate. Somos lo que Gea quiere que seamos, y puesto que Gea es pura libertad cósmica terrenal, todavía, frente a la poesía romanticoide e insulsa de Carrión [ese Jesucristo que hace del verbo mierda] erigimos en la horizontalidad más cristalina tumbonas a la sombra o al sol, tumbonas y música marginal. No nos damos cuenta, pero rebasamos los límites. Darse cuenta de ello es un freno positivo y necesario para no caer en el victimismo de salón o en el Profeta de cafetería.

Lo decimos muy claro: Estamos hasta los cojones del snobismo [provinciano y cosmopolita] de Oriente y Occidente. Estamos hasta los huevos ovarios plumas de los científicos positivistas quisquillosos e insoportables, sofisticados e intocables. Los tocaremos, pero de momento no lo anunciaremos aquí.

Nos vacían los pulmones hasta la cianosis la puñetera manía de asociar la anarquía con la anti-higiene. Vosotros, los pelo-descuidado [perocuidadoquesoylibreatravésdemipelo] nos provocáis náuseas. El descuido del cuerpo es vuestra maldita obsesión. No tenéis fuerza ni para soltar un par de buenos pedos antisistema. Vosotros, que abogáis por la pureza de la naturaleza, no nos jodáis. Un cerdo es más limpio e higiénico que vosotros, por no hablar de nuestros dioses felinos.

Estamos saciados de tanta basura lógica. Siempre filtros, siempre muros, siempre tapaderas. Si A entonces B. Procederemos a vuestra aniquilación noiética por neurolimitantes. Si nos quitan la danza shaolí-cherokee-microsónica fluyente semiótica, entonces, defecaremos en vuestras almohadas teóricas para que oláis, paladeéis, veáis y toquéis lo que vais generando a vuestro alrededor, a vuestro paso. Acción terrorética.

Vamos a añadir dos últimos hastíos, grosso modo:

-La plaga de pornografía snuff como hija de la TV de la Gran Máquina.

-El olor insoportable del nacionalismo. Nos importa un carajo qué reivindiquen. Nuestros oídos son más valiosos que toda la estupidez y prepotencia de un grupo de energúmenos que, escasos de materia gris, buscan la identidad.

La Anarquía Energética tiene propósitos muy concretos, y nos parece genial y necesario que otras agrupaciones, pandillas, tribus y fanáticos antigroopies de la Logia de la Sagrada Antilógica o frentes sin pared tengan los suyos, siempre y cuando sean bendecidos por Caosmosis, el hijo de Caos, y Gea madre de Libertad, así como dioses menores siempre menores de edad milenarios. No debemos olvidar el bautizo maquínico de los dioses que protegen a las máquinas de guerra nómadas.

EXPOSICION BREVE DE LOS PROPOSITOS DE LA AAkE.

I

Dar bastonazos zen a los librepensadores y a los fetichistas de la incontinencia verborreica. Se dará igualmente bastonazos zen a los que portan estandartes de su pensador favorito. Aclaremos esto: Se puede tener un pensador favorito, pero uno debe tener manos, boca y mente con cierto espacio libre en vez de mamársela-comérselo día sí día también.

No hay biblioteca ni Alejandría no imperial con un solo libro de fulanito que pueda durar más que la mudanza o traslado u okupación. Tampoco aceptaremos el relleno en sujetadores o címbreles mentales [Rellena con semen o con menstruación, no con pajas].

Nadie nos dará bastonazos. De eso nos ocupamos nosotros, entre nosotros los bastones también son necesarios. Una suerte trance-shock a través del golpe del bastón-signo-zen.

II

Consideramos fundamental una aleación de abono métalico-animal de cyberpunks, anarcoprimitivistas, marginados sinceros abrazados y protegidos por los brazos del hindú sin nombre, así como del clasemedia que permanece cautivo en la media clase.

Esto no es un club, ni un partido ni un grupo con “causa”. No queremos dar tickets de entrada ni carnets de pertenencia. No hay entrada ni salida. Eso sí, la Asociación de Anarquía Energética [AAkE] no tolerará [compruébalo tú mismo] la posse del sobrado, así como la posse del que dice que no sabe de nada y que viene a aprender. Aprenderemos juntos, pero no aislados, o tal vez sí, pero en contacto con la energética anárquica de Gea.

III

Tenemos muy clara nuestra múltiple unidad, multiplicidad única, así como nuestra responsabilidad a la hora de asesinar la burbuja protectora elitista. Por ello hemos decidido sacudirnos con soplos de todo tipo de amorfos energúmenos tipo Dragó, Aznar, Zapatero, Bush, PCCh, Putin y cualquier tipo de bebé massmediático. Eso nos mantiene alerta. Eso, y cosas peores. Hemos seleccionado estos nombres como podríamos haber enumerado los dioses saben cuántos. Debemos estar informados, no infoxicados.

IV

Practicaremos Agenciamientos Piratas. Todo espacio-tiempo nos sirve de mar y embarcadero. Por supuesto no todos estamos en el mismo barco, he aquí este elemento crucial para maquinar Agenciamientos Piratas.

Bob, Hakim, Gilles, Félix, Samuel, Alejandra, Baruch, Lao, Brea, Maurizzio, Friedrich, Louis, Jose Luis, Bifo, Karl y Francisco [y muchos otros, muchos] fueron, a nuestro juicio, grandes bucaneros del Agenciamiento Pirata. Échales un vistazo.

Recomendamos tener más de un artista/filósofo/estrella del porno/científico/columnista de periódico jamás editado, de cabecera. Lee un mismo día un fragmento de “El libro tibetano de los muertos” y algo de Althusser, por ejemplo. Piratead el hábito anti-productivo y paralítico. Que se mueva.

V

De veras, nos importa poco cuánto sepas de esto o de aquello. ¿Puedes hacer malabares mentales y terrenales con Wittgenstein? Si no puedes hacer malabares sin convertirlo en Snobstáculo, entonces desde aquí [¿desde dónde?] te invitamos a quitarte la lapa.

Nuestras ayudas no cuestan dinero, tan solo un poco de esfuerzo por tu parte. No vamos a ayudarte dándote tal o cual método-medicina. No vamos a ayudarte si no nos ayudas a nosotros. Necesitamos bastonazos zen tanto como tú. No seas tímido. Ayudarte no te hará sentirte mejor, ni encontrar “lo que llevas dentro”. Recibir ayuda no es considerarte inválido, sino todo lo contrario, tú tienes tu propio bastón, píllalo y dibuja espirales en un charco.

VI

Queremos sonreír sin necesidad de mover la boca y pintarnos para un asalto, pirateo mental-cosmopolita concreto, o para festejar los primeros pasos –siempre gatunos- de un niño o un anciano sacado del geriátrico. O para festejar el encuentro de cartas cursis de amor en la basura.

VII

Generación de nuevas tácticas de guerrilla ontológica.

VIII

Poesía dionisíaca. Ya vale de poesía castra tipo:

El / caracol sobre / la / piedra.

Ya vale de tanta posse y eslóganes a lo “me duele la vida”, la célebre y narcisista frase “Tú no lo comprenderás jamás” [A lo que respondemos: No, gracias, no queremos comprender, y si tanto te duele la vida, quizás se deba a que tienes hemorroides en el hipotálamo.]

IX

Desgeneralizar la música, concretizarla.

X

Creación cósmica y microcósmica de tags [musicales o no]

XI

Cyberokupación.

XII

Nada de fomentar el diálogo [Lee a Deleuze: doble patada y kombo a Rorty]. Todo de espontánea conversación: desde el polvo de la otra noche hasta el carisma del omóplato de Diógenes el Cínico.

XIII

Fomentar el agradecimiento así como la repulsa no tópica y pastelosa. Estamos sufriendo la epidemia del “es su trabajo”, “es así, es así”, “anti-X, pero sin pro-Y”.

XIV

Pasos de cebra por doquier así como la apertura de caminos increíbles.

XV

Falsificación de mapas oficiales.

XVI

Creación de consignas por puro divertimento y shock práctico. El hermano Bey y la Asociación Anarquista Ontológica ya propuso algunos. Búscalos si quieres. Nosotros te dejamos unos cuantos aquí:

VEGANISMO NUCLEAR

TU VIDA ESTUVO AQUÍ, PERO SE LA HA LLEVADO LA FURGONETA BLINDADA DE PROSEGUR

ALL SNOBS ARE BASTARD (A.S.A.B)

TEMPLARIOS DEL RON CON LIMA

ONIRICAL SEX ALLOWED

¿HACIA DONDE DEJAS DE IR POR IR HACIA ALLI?

NO DUDES EN DUDAR

STARBUCKS = STARSUCKS

ANARKíA CÓZMIKA [Las tildes y las kás son importantes]

CALLE DEL VACIO

JUST FAKE IT

AQUÍ SE CONSUME MORALINA Y NADIE DICE NADA

TU ATEISMO DE CATALOGO APESTA

ALIANZA CYBERPUNK-PRIMITIVISTA

EXTROPIA ESPIRAL

ENTROPY IN PROGRESS

PENSAR PUEDE MATAR, TU VIDA ACTUAL CONSISTE EN NO PENSAR

CASTOS E IMPUROS

ANARKíA, NO ANARQUISMO

POR AQUÍ HAN PASADO MILLONES DE PERSONAS EXCEPCIONALES

POR UN MUNDO LLENO DE BUTRONES

FRENTE A LA TEORIA, TERRORIA

ESCUADRA TACTICA DE FANATICOS DEL GOA Y EL MICROSOUND

XVII

Neochamanismo esquizoanalítico. Fundamentalmente se trata de bombardear diques psíquicos, entre todos, entre todos –muchos, pocos, qué más da- querríamos ser chamanes-esquizo.

XVIII

Auto, Micro, Video, Audiopoiesis. Si no sabes qué es la autopoiesis: Félix o bien [ni mejor ni peor] Francisco.

Urshk Et Efixhi! [Grito aterrador y bello a la vez de una máquina de guerra nómada del escuadrón táctico Autónomo “o’Go” en la batalla por la defensa de un píxel del ciberespacio]



Caos* :: Christine Buci-Glucksmann
Mayo 20, 2008, 4:35 pm
Archivado en: Guattari, caos, caósmosis, subjetividad

“Se crean nuevas modalidades de subjetividad de la misma forma que un pintor crea nuevas formas a partir de la paleta de que dispone”

Que la subjetividad no sea ni una donación ni una identidad, sino siempre una “heterogénesis” múltiple, que el yo sea por él mismo y por los otros un “ser-nómada” mutante, que pueda escapar de los dos peligros de nuestro presente: la “reterritorialización conservadora” de todos los integrismos y la parcelación-división dolorosa de un sí fragmentado, sin imagen ni envoltura, definit de entrada una suerte de cartografía de la existencia donde las “maneras de ser” están siempre ligadas a “universos virtuales”. Quizás es por esto por lo que Caósmosis, el último libro de Félix, es también aquél que más me impacta: la actividad cartográfica funciona allí como un autorretrato de pintura, con toda su paleta de afectos y perceptos, de “carne sensible” y de “materia de lo sublime”. Porque esta subjetividad plural y polifónica estaba bien hecha/constituida de “ritornelos”, y la nuestra, amistosa y discontinua, está siempre extrañamente desarrollada “en otra parte”.

En Italia, en Roma incluso, en la amistad pasajera de Laura Betti y el recuerdo omnipresente de Pasolini. Incluso en París, en el que nos reuníamos, fuese militante o más festivo, Italia estaba siempre presente, como uno de los “universos virtuales” de Félix, una suerte de convivencia de gestos, de ritmos y de “formas de ser” donde los flujos siempre están cerca de las formas. En el fondo, en este autorretrato imaginario de Caósmosis, esta Italia-ahí sería a la vez “un foco enunciativo” y una suerte de “auto-alteridad” propia dispuesta a revelar los aspectos “caosmóticos” de la existencia. Frente al Estado francés, representaba una de las formas del “caos democrático”.

Pero toda caósmosis es como Janus, de doble filo, de doble cara. Si no se impulsan ahí “complejos de semiotización”, la caósmosis implosiona, banaliza el fascismo y engendra ese “imaginario de eternidad”, sin pasado ni futuro, propio de los medias. Por falta de diálogo y de polimorfia dinámica engendrando sentidos y singularidades, el cuerpo “caósmico” deviene puramente “caótico”, entregado a todos los prejuicios, los conformismos, los delirios y los desechos muertos. También, entre lo caótico y la caósmosis, aprovechando una palabra enteramente joyiciana, “la ósmosis” estética des-petrifica las subjetividades y los mundos, creando un modelo para la libertad y las alteridades renovadas.

Si la psicosis se exige un acceso directo y pathico a la caósmosis en el interior de una fractura y de un colapso del sentido -el modelo estético, puesto que trata entre el caos y la complejidad- sería todo a la vez el cristal y el porvenir. Porque la estética aquí no es solamente la de una obra, más bien las obras mismas testimonian, de Cézanne a Klee, de Malévitch a Eva Hesse, una doble extensión en “el ser-calidad heterogénico” y en “el ser materia-nada”.

La caósmosis estética es un nuevo modelo de complejidad que elimina todas las oposiciones binarias entre orden y desorden, sujeto y objeto, ser y estando, alma y cuerpo. Pliegue del infinito y del finito, maquina fractal, nos reenvía a un divisible de los afectos que roza siempre su indivisible. Aquí, la potencia estética del sentir, lo pático, es ontológico. Su orquestación, su ritmo y sus ritornelos alzan una verdadera “semiótica preverbal”, esas “sensaciones confusas que traemos al nacer” de las que habla Cézanne. Si bien en las grandes transversalidades de dominios abiertos por Caósmosis, esta estética del sentir donde la forma se inventa en cosmogénesis, en bloque de afectos-perceptos, en pluralidades de universos reales y posibles, se explicita en una cartografía ontológica donde la infancia es ese territorio primero que no nos pertenece nunca y donde la existencia se es negociada una primera vez sin nosotros. Esta potencia del “eterno retorno al estado naciente” propia en el arte, donde todo es “siempre empezar desde cero al punto de emergencia cósmica”, se parece para mí, a Félix. Una gran mirada azul-verde de infancia preservada, una capacidad siempre renovada de crear subjetividad, de salir de la grisalla por un devenir otro, intenso, multiplicando imágenes y acontecimientos.

-

*Traducción realizada por Bufu del artículo de Christine Buci-Gluksmann, Caos, publicada en la Revue Chimères.



Caos* :: Christine Buci-Glucksmann
Abril 29, 2008, 10:54 pm
Archivado en: Guattari, caos, caósmosis, subjetividad



“Se crean nuevas modalidades de subjetividad de la misma forma que un pintor crea nuevas formas a partir de la paleta de que dispone”

Que la subjetividad no sea ni una donación ni una identidad, sino siempre una “heterogénesis” múltiple, que el yo sea por él mismo y por los otros un “ser-nómada” mutante, que pueda escapar de los dos peligros de nuestro presente: la “reterritorialización conservadora” de todos los integrismos y la parcelación-división dolorosa de un sí fragmentado, sin imagen ni envoltura, definit de entrada una suerte de cartografía de la existencia donde las “maneras de ser” están siempre ligadas a “universos virtuales”. Quizás es por esto por lo que Caósmosis, el último libro de Félix, es también aquél que más me impacta: la actividad cartográfica funciona allí como un autorretrato de pintura, con toda su paleta de afectos y perceptos, de “carne sensible” y de “materia de lo sublime”. Porque esta subjetividad plural y polifónica estaba bien hecha/constituida de “ritornelos”, y la nuestra, amistosa y discontinua, está siempre extrañamente desarrollada “en otra parte”.

En Italia, en Roma incluso, en la amistad pasajera de Laura Betti y el recuerdo omnipresente de Pasolini. Incluso en París, en el que nos reuníamos, fuese militante o más festivo, Italia estaba siempre presente, como uno de los “universos virtuales” de Félix, una suerte de convivencia de gestos, de ritmos y de “formas de ser” donde los flujos siempre están cerca de las formas. En el fondo, en este autorretrato imaginario de Caósmosis, esta Italia-ahí sería a la vez “un foco enunciativo” y una suerte de “auto-alteridad” propia dispuesta a revelar los aspectos “caosmóticos” de la existencia. Frente al Estado francés, representaba una de las formas del “caos democrático”.

Pero toda caósmosis es como Janus, de doble filo, de doble cara. Si no se impulsan ahí “complejos de semiotización”, la caósmosis implosiona, banaliza el fascismo y engendra ese “imaginario de eternidad”, sin pasado ni futuro, propio de los medias. Por falta de diálogo y de polimorfia dinámica engendrando sentidos y singularidades, el cuerpo “caósmico” deviene puramente “caótico”, entregado a todos los prejuicios, los conformismos, los delirios y los desechos muertos. También, entre lo caótico y la caósmosis, aprovechando una palabra enteramente joyiciana, “la ósmosis” estética des-petrifica las subjetividades y los mundos, creando un modelo para la libertad y las alteridades renovadas.

Si la psicosis se exige un acceso directo y pathico a la caósmosis en el interior de una fractura y de un colapso del sentido -el modelo estético, puesto que trata entre el caos y la complejidad- sería todo a la vez el cristal y el porvenir. Porque la estética aquí no es solamente la de una obra, más bien las obras mismas testimonian, de Cézanne a Klee, de Malévitch a Eva Hesse, una doble extensión en “el ser-calidad heterogénico” y en “el ser materia-nada”.

La caósmosis estética es un nuevo modelo de complejidad que elimina todas las oposiciones binarias entre orden y desorden, sujeto y objeto, ser y estando, alma y cuerpo. Pliegue del infinito y del finito, maquina fractal, nos reenvía a un divisible de los afectos que roza siempre su indivisible. Aquí, la potencia estética del sentir, lo pático, es ontológico. Su orquestación, su ritmo y sus ritornelos alzan una verdadera “semiótica preverbal”, esas “sensaciones confusas que traemos al nacer” de las que habla Cézanne. Si bien en las grandes transversalidades de dominios abiertos por Caósmosis, esta estética del sentir donde la forma se inventa en cosmogénesis, en bloque de afectos-perceptos, en pluralidades de universos reales y posibles, se explicita en una cartografía ontológica donde la infancia es ese territorio primero que no nos pertenece nunca y donde la existencia se es negociada una primera vez sin nosotros. Esta potencia del “eterno retorno al estado naciente” propia en el arte, donde todo es “siempre empezar desde cero al punto de emergencia cósmica”, se parece para mí, a Félix. Una gran mirada azul-verde de infancia preservada, una capacidad siempre renovada de crear subjetividad, de salir de la grisalla por un devenir otro, intenso, multiplicando imágenes y acontecimientos.

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*Traducción realizada por Bufu del artículo de Christine Buci-Gluksmann, Caos, publicada en la Revue Chimères.